Catania

Terror al Metaverso

Opinión 07 de febrero de 2022 Por Normando Valentin
Mi temor es que mientras aplaudimos la alta tecnología comencemos un proceso para involucionar como especie
Normando Valentin
Lcdo. Normando Valentin

En días recientes, una buena amiga que se destaca como profesora universitaria, reflexionaba en sus redes sobre los primeros días de clase. Por un lado, celebraba que por vez primera en dos años se retomaban los cursos de manera presencial.

Los pasillos presentaban la clásica estampa de estudiantes caminando en ambas direcciones o, simplemente, sentados. Sin embargo, ese ambiente universitario tenía un matiz distinto. En esta ocasión, apenas se les veía interactuando. El dichoso teléfono móvil capturaba su atención.

Decía mi amiga y la cito: “La mayoría distanciados en su móviles, presentes pero ausentes”. Es triste leer cosas así. Pero es una realidad. La modernidad está provocando que la socialización entre unos y otros se afecte a tal nivel que vivimos en enajenación. Lo vemos en restaurantes. Lo observamos en lugares públicos, hasta en el trabajo y en nuestras casas.

 
 
En redes sociales, somos leones. Activos en Instagram, Facebook, tick tock, Twitter y en cualquier otra que exista. Pero si no estamos conectados, nos sentimos raros en el mundo real.

A mí me aterra todo lo relacionado al Metaverso. ¿Un mundo virtual en el cual nos podemos sumergir y tener una experiencia extrasensorial? Pues sí, de eso es lo que se habla. La realidad ya llegó, dejando atrás las novelas de ficción o las películas.

Mi temor es que mientras aplaudimos la alta tecnología comencemos un proceso para involucionar como especie. Ya las redes han hecho mucho daño emocional en nuestros jóvenes al tratar de alcanzar metas y estándares de belleza, moda, estilos de vida, etc.

Ahora todos quieren parecerse a alguien. Aspiran ser quien no se es. La imitación es la norma. Estamos dejando atrás lo más bello de la existencia, que es ser diferente.

La vida es muy corta y siento que estamos desperdiciando mucho tiempo en esas redes. Es cierto que el mundo se ha hecho más pequeño. El conocimiento se puede ampliar a través de esta ventana. Mediante los medios electrónicos se han visibilizado muchas luchas. Todo ello es correcto.

Sin embargo, la desinformación, medias verdades, cruzadas prejuiciadas de todo tipo, han encontrado tierra fértil. En ese amplio espectro se nos van los segundos, minutos, horas, días y años.

Se nos está olvidando vivir. Respirar. Apreciar la risa de un niño, el abrazo de un ser querido, el calor de una mano. No permitamos que, simplemente, se nos vaya la vida, sin vivirla.

Decía Alberto Cortez en una de sus canciones: “ni poco ni demasiado, todo es cuestión de medidas”. Reflexionemos sobre esto.

 

primerahora.com

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