Catania

La ciencia del amor

Educación 14 de febrero de 2022 Por Javier Flores
Sea como sea que los seres humanos caen rendidos al amor, a lo largo de nuestra evolución también hemos comprobado como el afecto entre diferentes especies es una realidad indiscutible. Así lo atestiguan los protagonistas de estas tiernas imágenes, que además son un preludio perfecto para la víspera de San Valentín.
La Ciencia del Amor

¿Qué es el amor? Es una pregunta recurrente que me hago cada vez que llega San Valentín. Así como muchos de vosotros, yo también he estado enamorado. He sentido mariposas en el estómago, me ha sido imposible sacarme a esa persona de la cabeza durante semanas, me han sudado las manos, se me ha acelerado el corazón e incluso he tomado decisiones absurdas en ciertos momentos por amor. También he sentido el desamor, el fracaso, la decepción… Pero eso es otro tema. En esta newsletter me gustaría contaros qué ocurre en nuestro interior cuando nos enamoramos.

En ocasiones es algo paulatino. Otras veces, el conocido como “flechazo” o amor a primera vista es más inmediato. Pero en ambos casos, al enamorarnos, sentimos cosas parecidas. Y la culpa de ello es principalmente de dos hormonas: la oxitocina y la vasopresina. Ambas se producen en el hipotálamo y son liberadas después por la glándula pituitaria. Aunque, como os decía, no son las únicas implicadas en el proceso.

Vayamos por partes. La oxitocina, también denominada “hormona del amor”, permite construir las relaciones de confianza entre las personas a la vez que estimula el desarrollo de los vínculos emocionales. Es la sustancia que se desata cuando abrazamos a alguien importante para nosotros, aunque también interviene en el proceso del sueño, el hambre o la sed. Y como no podía ser de otra manera, es esencial en el proceso de enamoramiento. ¿Quizá por eso se dice que se nos puede enamorar por el estómago?

La vasopresina por su parte está asociada a la monogamia a largo plazo. Esta promueve el contacto social, el apego y también interviene en la atracción y las conductas sexuales. Vamos, que es la pareja de baile perfecta de la oxitocina para volvernos “locos de amor”. 

Sin embargo, no solo intervienen estas dos hormonas, sino que es un auténtico cóctel de sustancias el que recorre nuestro cuerpo. Neurotransmisores como la adrenalina, la serotonina o la dopamina son esenciales en el fenómeno del enamoramiento. Por ejemplo, varios estudios han comprobado que la primera vez que nos enamoramos los niveles de serotonina caen en picado y la dopamina llena los centros de recompensa del cerebro.

Además, intervienen las diferentes hormonas sexuales de hombres y mujeres, es decir, la testosterona y los estrógenos. E incluso la adrenalina aparece cuando estamos enamorados y nos ponemos nerviosos, nos sudan las manos y se nos acelera el corazón. Es decir, lo queramos o no, todo es química. Al menos al principio.

Eso sí, también podemos aceptar, como decía Erich Fromm en El arte de amar, que existen distintos tipos de amor. Fraternal, erótico, a Dios, materno… Pero en todos hay millones de hormonas que nos hacen querer a unos y no querer tanto a otros.

Sea como sea que los seres humanos caen rendidos al amor, a lo largo de nuestra evolución también hemos comprobado como el afecto entre diferentes especies es una realidad indiscutible. Así lo atestiguan los protagonistas de estas tiernas imágenes, que además son un preludio perfecto para la víspera de San Valentín. 


Javier Flores
Director digital de National Geographic España

Funeraria Jardines de San Felipe

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