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Obed Delfin: EMPALAGOSA UNIDAD

Opinión 28 de febrero de 2022 Por Obed Delfin
empalagosa

Oír hablar a los comentaristas políticos de la unidad política de la oposición venezolana produce cierta sensación de empalagamiento; esa sensación después de comer mucho dulce que causa cierta repulsión en el organismo. Así resulta al oírlos hablar de la mentada unidad. Se produce tal sensación por que tales comentaristas quieren hacer ver a tal unidad como algo angelical, como algo que se produce entre seres angelicales. Como si detrás de ella solo hubiese acciones amorosas entre los opositores.

Antes de hablar de unidad debiese hablarse de coalición de intereses, porque eso es la política real. El gobernador electo Garrido, en este momento, le está debiendo políticamente lo que tiene y lo que no tiene a quienes lo apoyaron para lograr ganar la gobernación del estado Barinas. Porque para lograr ese triunfo hubo una coalición de intereses. Por tanto, ahora, después del triunfo, tiene que repartir prebendas entre todos aquellos que hicieron posible que él llegara a ser electo.

La política es poco sincera de cara hacia fuera. Por eso aquello de acuerdos “entre medianoche y canto de gallo”. Porque al pactar con los aliados potenciales todos y cada uno va a pedir una cuota de participación en la ganancia. Y es así. No hay otra. Se impone el dicho “cuánto hay pa’ eso”. En eso consiste cualquier llamada unidad política. Sin embargo, cuando uno oye hablar a los comentaristas estos son más empalagosos que un algodón de azúcar; porque quieren mostrar la tal unidad política como una acción de puro corazón, de pura buena voluntad. Falso.

Toda unidad e intento de la misma es un juego de poder. Cada quien pone sobre la mesa cuántos votos puede aportar y lo que esos votos valen para el partido o el movimiento político que los posee. Y por eso quiere un pago. Que se traduce en asignación de contratos, puestos claves, dirección de organismos donde fluya el presupuesto y así un largo etcétera. En la política nada es gratis, muchos menos en situaciones como la de Venezuela actualmente.

¿Por qué la oposición no se pone de acuerdo? Porque, posiblemente, las exigencias de cada partido y movimiento político son muy altas. Cada cual pide cuotas de poder que el otro no quiere ceder. Por eso no hay acuerdos ni coaliciones de intereses posibles. Y los comentaristas, y muchos políticos, siguen hablando de unidad, como si la misma fuese un acto caritativo para con la población. Falso. En una unidad política solo están en juego los intereses de los políticos. Así de sencillo.

Aunque ya ha comenzado a cambiar la perspectiva, pues antes se hablaba de la unidad como de una sola voz política. Lo cual es absurdo. Eso se daba porque se quería mostrar que la oposición era algo homogéneo que luchaba contra el chavismo, pero no entre ellos. Falso. De ahí el fracaso de la llamada “Mesa de la unidad”, un engendro político, más cercano a la visión chavista que a lo que ellos pregonaban llamándose demócratas.

Una coalición política de intereses, donde cada partido conserva su identidad y su particularidad, es más adecuada para alcanzar un fin propuesto. Por ser más sincera que la pretendida unidad de la oposición venezolana. Que ha sido vendida como algo monolítico y hasta el momento solo ha sido un fracaso.

Estas visiones distorsionadas de la política es lo que hace que las mismas vayan al fracaso. Además, de ser visiones manipuladas por los comentaristas políticos. Como es el caso de exagerar el triunfo del candidato de la oposición en Barinas. Es importante, sí. Pero no el fin inmediato del chavismo. Pues, subestiman al adversario y magnifican a la oposición, colocándola en una posición más allá de la que en verdad está. En la política hay que ser realista y pragmático, pues en ésta todo tiene su precio. Nada es gratis. De Barinas, lo que se espera es que haya quedado un aprendizaje de cómo hacer política.

Insistir en la unidad es una manera distorsionada de hacer percibir la realidad política por parte de los comentaristas hacia los simpatizantes de la oposición. Cuando la verdad es que la práctica política de la oposición ha estado teñida de errores y exabruptos. Los comentaristas y los mass medias impusieron condiciones externas a la actuación de los políticos, cuando en un momento determinado los partidos oposición no estaban haciendo política. Lo que se hacía era para complacer a sus electores.

Podemos decir que una cosa son los comentaristas y otra los políticos, pero la incidencia de los primeros sobre los últimos es relevante, ya que aquellos disponen de los medios de masas. Y el político no puede prescindir de ellos. Además, los comentaristas influyen sobre los electores y crean matrices de opinión que son adoptadas por éstos sin mucho análisis.

De allí que la insistencia en la unidad crea falsas ilusiones. Pues la misma se exacerba y hace ver cosas que no están sucediendo. Lo de Barinas fue una coalición de intereses, como debe de ser. Que dio un resultado favorable porque se planteo un propósito bien definido. Esto debe servir de ejemplo para el ejercicio de la política práctica de ahora en adelante. Tal vez, Barinas haya sido la primera práctica política acertada en lo que va de siglo XXI, por parte de la oposición. Por otra parte, esto debe servir para hacer prevalecer el ejercicio político ante la abstención electoral; pues tal ejercicio entraña una serie de componendas que solo se aprenden en la práctica y en el hacer efectivo de la política.

Es en ese ejercicio donde el político se convierte en un profesional de la política, aun cuando este término en Venezuela ha tenido una connotación negativa. Connotación absurda por demás. Pues lo que se necesita es que el político sea un profesional en su hacer, y no una marioneta de los mass media como pasó en Venezuela al inicio del siglo XXI.

Una lección debe dejar Barinas: Que el político debe asumir su rol como tal, y  como tal él impone las condiciones en las cuales se debe desarrollar el hacer político.

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