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Colombia 29 M: ¡Dos más dos, no fueron igual a cuatro!

Opinión 31/05/2022 Edgar Perdomo Arzola

2+2 nunca es igual a 5: “La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro. Si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos contados”. George Orwell, 1984.

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En ocasiones, en el transcurrir de los acontecimientos humanos, es necesario explicar algo que nadie hubiera esperado tener que defender. En el momento presente, nos encontramos ante esa circunstancia y hay que explicar que dos y dos son, de hecho, cuatro. Además, debe reafirmarse, contra toda expectativa razonable, que afirmar que la suma de dos y dos es igual a cuatro no es simplemente una determinación subjetiva o, de manera más insidiosa, una afirmación del poder hegemónico. Por lo tanto, tal necesidad podría surgir en un momento en el que la subjetividad irracional llegue a tal grado de desesperación por defenderse y afirmarse a sí misma que ninguna verdad, por simple o básica que sea, puede considerarse a salvo de los estragos de la gente interesada ideológicamente en que esté equivocada. He de confesar mi responsabilidad moral en este momento tan extraño, que en cierto sentido podría ser uno de los mayores logros de mi vida hasta ahora. Tengo un excelente argumento con el que he llevado a un número significativo de profesionales que definitivamente deberían saber lo contrario—como efectivamente lo hace cada niño de seis años en una comunidad con una escuela—, para profundizar en las tortuosas defensas de la proposición de que dos y dos no son cuatro. Fin de la cita. James Lindsay.

 

En ciertas ocasiones, se manifiesta que: “dos más dos, no es cuatro en política, como lo sucedido en Colombia este pasado 29 de mayo 2022”. Puede ser cierto, pero cuando no es cuatro probablemente sean tres o cinco, y no cero o diez.                  

Algunos datos históricos de las elecciones del 29 M colombianas que creo pueden decir algo para las elecciones del 19 de junio del 2022, la segunda vuelta, entre Gustavo Petro-Francia Márquez, vs Rodolfo Hernández-Marelen Castillo.

El primer dato que parece importante analizar es el porcentaje que obtuvieron Fico Gutiérrez, Sergio Fajardo, y el chiripero de candidatos que le siguieron en los % de votos, en esas elecciones de primera vuelta.

Nada asegura que el votante de Fico, Sergio, y el chiripero estaría encantado de votar a Petro, y que el de Petro estaría encantado de votar a Rodolfo por su discurso atrabiliario. Y dicharachero.

El debate viene de 60 años atrás, muchos expertos afirman con un aplastante tono de seguridad que si el centro, de ambos lados, y la derecha se unieran bajo un manto de silencio de sus principales voceros, o se presentan a las elecciones en un saco único llamado Rodolfo, dispararía su presencia hacia el palacio de Nariño,  y tendría muchas posibilidades de formar gobierno, no es lo mismo dirigir una empresa con un accionista mayoritario, que dirigir un país, con millones de accionistas. 

Pueden tener razón. O no, los Pitágoras de la política.  Está demostrado que La política no funciona igual que las matemáticas, aunque algunos encuestadores se apuntan a la moda de los algoritmos, y no siempre aciertan en sus pronósticos. Pero la política depende de que las estrategias sean acertadas,  y que los candidatos pisen mucha calle – en esta segunda vuelta, no funcionará los tiempos electorales del Tik-Tok- porque patear la calle es la única manera de conocer lo que piensan los ciudadanos, cuáles son sus problemas, y qué esperan de los  gobiernos de Petro, y de Hernández. Y averiguar también en la calle cual de los dos candidatos puede resolver la problemática colombiana, que con frecuencia no son los que más gustan, a los que decidirán con sus agendas ocultas, resolver los problemas que aquejan a una inmensa mayoría del pueblo colombiano.

Irán a segunda vuelta Petro, y Rodolfo, con una posible entente cordial,  y hay quienes consideran que la fusión anti-Petro seria una fórmula magistral que lo dejaría fuera de la jugada. Petro y Rodolfo no atraviesan sus mejores momentos, aunque dominan en importantes plazas gracias a pactos postelectorales de la primera vuelta,  y al apoyo desde fuera, de importantes lideres a pesar de sus degastes, de tantos años en la palestra publica. 

Nada indica que saldrán mejor parados si se presentan sin alianzas; hay ejemplos en los que ha funcionado esa fórmula, con Uribe, por ejemplo, o cuando Santos englobó a los diferentes partidos socialistas en los inicios de los acuerdos de Paz. Pero también ejemplos de lo contrario. El partido de la U de Santos quedó  engullido por Petro,  y está prácticamente desaparecido del combate. Ese acuerdo de paz sólo ha gustado a Petro, y a las Farc.

Nada asegura que el votante del Pacto Histórico estaría encantado de votar a Petro, y que el de Fico, y Fajardo estaría encantado de votar a Rodolfo. Al contrario, se ha visto en Cúcuta que los numerosísimos votantes del Pacto Histórico que le dieron la mayoría a Rodolfo, y Fico en la primera vuelta, han preferido votar a Fico-Rodolfo antes que a Petro.

Dos más dos no suman cuatro en política. Y mucho menos suma cinco. La cosa del rechazo mutuo tienes consecuencias nefastas. 

Que se lo digan si no a quien, lleva 12 años de candidato, inventó un pacto histórico con las farc-eln. Y que no ponga nadie el ejemplo de este nuevo techo de 40,32% de esta primera vuelta del 29 M, porque es la excepción que confirma la regla, y además tampoco es como para tirar cohetes.

Las historias electorales recientes demuestran que lo mejor son los acuerdos postelectorales, sumando los votos conseguidos en las regiones que hacen mayoría nacional. Y es mejor todavía presentar buenos apoyos, buenos proyectos… y acertar en la estrategia, donde cualquier error seria fatal.

 

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