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El incienso y la mirra tienen un nuevo valor para mujeres en Kenia

Las mujeres exhiben gomas y resinas arábigas extraídas de las acacias que hay en su árida aldea, en un puesto de un mercado en el condado de Marsabit, en el norte de Kenia. Las mujeres de la zona han pasado a beneficiarse, tanto ellas como sus familias de pastores, con la cosecha y la venta de productos no madereros

Economía 19/06/2022 Robert Kibet

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MARSABIT, Kenia – Ataviadas con trajes tradicionales y collares de cuentas de colores que forman magníficos dibujos alrededor de sus cuellos, un ejército de mujeres de la comunidad de pastores de Rendile, en el corazón de Marsabit, un condado del árido norte de Kenia, tiene ahora una nueva misión.

Hombro con hombro, estas mujeres masáis caminan hacia la libertad económica armadas con las herramientas pertinentes hasta la colina para extraer goma y resinas de goma de las acacias que crecen en los alrededores.

“Nos enfrentamos a un sinfín de retos. En primer lugar, tenemos que buscar agua antes de recoger la goma de las acacias. A continuación, la clasificamos y la secamos antes de llevarla al mercado para su venta”, explica Caroline Sepina, de 47 años,

Esta madre de seis hijos detalla a IPS que esa goma se vende a cinco dólares el kilogramo, mientras va clasificando cuidadosamente la goma recolectada. “Con la venta de goma y resina de caucho puedo cubrir las necesidades de mi familia. Ya no tengo que vender mis ovejas y cabras a precio de saldo”, dice satisfecha.

Las gomas y resinas son exudados vegetales endurecidos que se obtienen de las especies de Acacia, Boswellia y Commiphora en las zonas áridas de África. Sirven como espesantes naturales y para dar elasticidad a productos alimenticios, como los caramelos porque son un solidificante natural presente en los alimentos desde hace siglos.

En las tierras secas del norte de este país del este de África, la supervivencia humana se enfrenta continuamente a múltiples desafíos con mínimas opciones de medios de vida alternativos al pastoreo que ha sido su forma de vida de siempre.

En Ndikir, una aldea de Marsabit, no hay casi hombres en las “manyattas”, los asentamientos en forma circular propios del pueblo masái. Debido a la sequía, los hombres han tenido que desplazarse al cercano condado de Samburu, en busca de pastos y agua para su ganado.

Aquí, las mujeres se han quedado atrás, en espera de su retorno, pero a diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando se quedaban solas y sin trabajo, ahora tienen medios de vida alternativos que complementan a los del ganado de la familia.

Según Leuwan Kokton, jefe adjunto de la sublocalidad de Ndikir, los hombres suelen emigrar con el ganado al cercano condado de Samburu para evitar la grave sequía, y dejan unos pocos animales en manos de las mujeres, para ayudarlas a mantener a los niños o a obtener medicamentos si llegan a hacer falta.

“Gracias a esta iniciativa económica, no tengo que vender las ovejas de mis rebaños para satisfacer las necesidades de mi hogar. Todo lo que tengo que hacer es caminar hasta los árboles cercanos y aprovechar los productos no maderables, para luego venderlos en el mercado”, dijo a IPS otro residente en la aldea, Joseph Longelesh.

“Esto me ayuda a preservar mis ovejas y cabras”, dijo este hombre masái.

Entre las gomas y resinas de importancia comercial que se recogen en los bosques de Kenia están la más usada, la arábiga, además de la mirra, el agar y el incienso.

Kenia cuenta con recursos de gomas y resinas cuya producción comercial se limita a las zonas áridas del país. La goma arábiga se saca de la Acacia senegal o la Acacia seyal, mientras que las resinas de goma comerciales son la mirra de la Commiphoramyrrha, el agar de la Commiphora holtziana y el incienso de la Boswellia neglecta S.

Tradicionalmente, la resina de Mirra agar es adecuada para tratar inflamaciones, artritis, obesidad, infecciones microbianas, heridas, dolor, fracturas, tumores, enfermedades gastrointestinales, mordeduras de serpiente y picaduras de escorpión.

Tommaso Menini, director general de la Agencia Africana para los Recursos Áridos (Agar), dijo a IPS que la goma y la resina están directamente relacionadas con la conservación del ambiente. “La idea es que las comunidades de pastores vean una fuente alternativa de sustento, aparte del ganado”, explicó.

“El agar es ahora un producto increíblemente codiciado por los compradores, principalmente chinos, porque es muy utilizado en su medicina tradicional. Con una población china de casi 1400 millones de habitantes, la demanda es alta”, dijo Menini.

En los últimos años, detalló, “hemos visto un aumento de la presencia de compradores chinos que han establecido una base en Kenia”. “Antes, teníamos agentes que enviaban varios contenedores a China, pero desde que se están instalando en Kenia, ahora están haciendo subir los precios porque hay más demanda», añadió.

Para Janet Ahatho, subdirectora de recursos naturales del condado de Marsabit, estos productos no madereros ya existían. Sin embargo, la población local no había sido informada sobre su potencial económico y a cómo explotarlos para obtener ganancias monetarias.

“Como gobierno del condado, hemos cartografiado las zonas y hemos trabajado con la población local. Los que recogen los productos y los venden son los propios pastores. Han dado ese tipo de importancia a estos árboles, ayudando así a la conservación del medio ambiente”, dijo la funcionaria.

En el condado de Marsabit, estos productos no madereros se encuentran habitualmente en los subcondados de Laisamis, Moyale y North Horr.

“La destrucción del medioambiente se reduce porque tenemos comités de gestión medioambiental en cada subcondado, y ellos son los que contratan a los recolectores y a los vendedores del producto. Están capacitados para formar a la comunidad sobre la importancia de conservar las especies arbóreas”, puntualizó Ahatho.

En 2005, el Centro Regional de Cartografía de Recursos para el Desarrollo, a través del programa de cooperación técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), llevó a cabo una evaluación de recursos y una cartografía de gomas y resinas en Kenia.

Para Ilkul Salgi, oficial de campo de la Visión Mundial para la Gestión Integrada de los Recursos Naturales para la Resiliencia en Tierras Áridas y Semiáridas (Imara, en inglés), los lugareños que residen en los condados áridos, incluido Marsabit, suelen enfrentarse a la sequía, a los conflictos y a cómo conservar el medioambiente ante una crisis climática que los impacta cada vez más.

El ingeniero Chidume Okoro, presidente de la Red de Gomas y Resinas Naturales de África (Ngara, en inglés), afirma que la producción dista mucho de ser sostenible, especialmente en el caso del incienso, ya que el descortezado suele dañar o matar los árboles.

Según Okoro, la producción de goma y resina en grandes cantidades con fines comerciales debe hacerse con mucho cuidado, formando a los habitantes locales sobre cómo hacerlo de forma sostenible y salvando las acacias.

“Al centrarse tanto en la exportación de materias primas a granel y la mala gestión del recurso, los mercados de exportación están infraexplotados. Las desigualdades de género y los desequilibrios de poder existen y, en algunos casos, han conducido a un acceso y control desigual de los beneficios de estos recursos naturales”, dijo a IPS.

Pero la masái Sepina solo sabe que desde que participa con otras mujeres de su aldea los productos no madereros, sus hijos siempre han tenido una alimentación equilibrada y que puede pagar todos los costos de enviarlos a la escuela.

 

IPS / Robert Kibet

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