Nelson Rojas: LA VIDA ES UN VIAJE

Opinión 19 de mayo de 2021 Por Nelson Rojas Gutierrez
Por cierto en nuestro mundo no deben existir fronteras que podría ser  tema para un próximo artículo.  Estamos en una era donde lo real se convierte en virtual. Ya los hombres no miramos al cielo;  no contemplamos las estrellas que vislumbran las noches.
PENSAR, DECIR Y HACER 
La Vida

 

 “No importa cuánto vivamos, sino como lo hagamos.” Alice Bailey

 

Con el mundo pandémico y deshumanizado con todas las escaseces, penurias, crisis, genocidios y dificultades, la vida es bella en todo su esplendor humano, animal y vegetal, donde el mar y el cielo parecen que se unen, como lo expresa el poeta en su canción. Y es que la vida es un todo con elementos dispersos, que al juntarlos, podemos descifrar muchas incógnitas. 

 

La tierra es la madre de la vida, es nuestra única  nave espacial donde todos somos pasajeros en medio de sus aguas, montañas y  árboles en fruto que proyecta sobre nosotros su sombra deliciosa;  sumado el aire que respiramos y fortifica. La vida humana es un anhelo constante. Ella es vivible a plenitud, grata para quienes saben vivirla en sana sociedad, en armonía familiar y en todo el espacio social; también es un despeñadero, un vacío, para quienes confunden la libertad con libertinaje y convierten su vida en un infierno de aprietos,  problemas, muerte y destrucción.

 

Por cierto en nuestro mundo no deben existir fronteras que podría ser  tema para un próximo artículo.  Estamos en una era donde lo real se convierte en virtual. Ya los hombres no miramos al cielo;  no contemplamos las estrellas que vislumbran las noches.

Cuando amanece, no nos deleita, ni nos  deleita  la suave armonía del  trinar de los pájaros cuando amanece; ni le damos  gracias a Dios por otro día de amor. Se nos olvida que nacimos de Dios y volvemos a él. Nadie quiere enfermar y morir físicamente, y espiritualmente, pero es cierto que morir es nacer.

Entre tantos conceptos acerca de la vida, podemos afirmar que es un estado permanente de situaciones difíciles y también de circunstancias pletóricas  de dicha, paz  y felicidad. La vida es la naturaleza divina de todo ser vivo que respira y aspira,  inhala y exhala el néctar de Dios.

 

Es  una bendición del creador del universo, y para vivirla se requiere de mucho equilibrio e inteligencia. No nacimos para fracasar y  sufrir, nacimos para triunfar. Es cierto que la vida es un viaje, y en el recorrido son muchas las vivencias y situaciones de felicidad y grandeza, pero también son muchas las  piedras que encontramos en el camino; los obstáculos siempre están presentes, pero no olvidemos  que Dios nos hizo a su imagen y semejanza.

 

El poder de Dios siempre acompaña a sus hijos. No importan las piedras que obstaculicen nuestro viaje. Pensemos en positivo, hagamos un balance de lo que somos y de lo que hemos hecho. Auto conocernos,  nos va a permitir descubrir que el peor enemigo es uno mismo.  Yo soy, pero Dios es el que es. Significa que la creación de la vida es obra del gran arquitecto del universo que es Dios; por encima de todas las cosas.

 

Llevo dos domingos reuniéndome con el amigo y maestro de Estudios Bíblicos, Luis Primera, entre otros consabidos hermanos de la Iglesia Pentecostal del Séptimo Día; precisando el método, el plan de vuelo,  en la búsqueda de la verdad de la vida, en la tierra.

Me parece interesante profundizar en su estudio y  discernimiento. Hay que mover el universo y se mueve en la medida que aprendamos a morigerar nuestras actitudes en grado positivo. De nosotros, es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro… Cada mortal en su viaje. Usted puede si cree que puede, pero recuerda que  “Dios es el que es”. Ojo avizor.   

 

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