Las garrapatas de jaimito

Opinión 12 de julio de 2021 Por Obed Delfín
Las mentiras, el discurso y la realidad por lo menos deben coincidir en algo, para que sean creíbles. Pero forzar la realidad hasta esos niveles, ya es un solipsismo político propio de la extinta era soviética. Así estamos.
Las garapatas de jaimito

El gobierno nacional está como el cuento de las garrapatas de Jaimito, el cuento en cuestión era algo así: «para un examen en la escuela, Jaimito solo y únicamente había leído sobre las garrapatas. Sin embargo, al llegar al salón de clases y comenzar el examen la maestra le preguntó a Jaimito sobre las vacas. Éste pendenciero, comenzó diciendo que las vacas eran animales que tenían garrapatas; de ahí en adelante se olvido de las vacas y solo siguió hablando de las garrapatas».

Lo mismo hace el gobierno, toda la realidad nacional la reduce a un discurso previamente elaborado, que tiene los siguientes componentes: paramilitares (para asesinarlo), la oposición (no importa quién la comande en ese momento), los gobiernos de Estados Unidos, Colombia y Brasil, y no pueden faltar los apátridas y vendepatrias.

Toda la realidad la reduce el gobierno a estos elementos de su discurso caducado; elementos que son sin duda ninguna los agentes causales de todos los males de la nación.

Lo último que ha hecho, el gobierno, es llevar el caso de las bandas de delincuentes de Caracas a ese discurso. Con lo cual se quita toda responsabilidad por lo que sucede desde hace varios años. Así de fácil. Las bandas de delincuentes, por milagro del discurso, pasaron a ser de pronto agentes del imperialismo y del capitalismo. Y eso que estamos en un país socialista desde hace rato.

El descaro gubernamental es insolente, como todo descaro. Y podemos estar seguros, que varios adalides chavecos saldrán a repetir el mismo discurso oficial para ver si se ganan una segunda bolsa del CLAP.

Pasar de delincuentes confesos a agentes recalcitrantes del capitalismo hay que echarle bolas. Solo a un discurso chaveco se le puede ocurrir semejante sandez, si es que llega a eso.

Para el gobierno la táctica siempre es escurrir el bulto; salirse por la tangente y por la que no es tangente también. La culpa de la delincuencia nacional es del gobierno de Estados Unidos, del capitalismo y así va agregando elementos para completar su discurso.

Hay que ser guapo para tragar esa arena con sal del discurso gubernamental. La cara de pendejos que nos ve es de antología. Y uno hace que les cree, para qué decirles lo contrario. Si ellos son felices en su W. C.

Además, el gobierno ofrece un una recompensa en dólares, no en soberanos. Eso debe ser para reforzar que la delincuencia es capitalista y está al servicio de las oligarquías apátridas. Ni para eso sirve la moneda nacional. Ahora tenemos delincuencia imperialista y dolarizada.

Este discurso, que desde hace rato, ya es cansón, por falso y repetitivo nos sigue martillando los oídos. Pero que se le va a hacer, si así son los discursos mesiánicos, fastidiosos.

Un discurso fastidioso como las garrapatas de Jaimito. No saben decir otra cosa, que la misma mentira repetida una y otra vez. Ya deben haber pasado el límite de las mil veces repetidas que prescribía Joseph Goebbels, pero todavía nadie se las cree, ni para eso han servido tales mentiras.

Las mentiras, el discurso y la realidad por lo menos deben coincidir en algo, para que sean creíbles. Pero forzar la realidad hasta esos niveles, ya es un solipsismo político propio de la extinta era soviética. Así estamos.

En este discurso chaveco, hasta las garrapatas de Jaimito podrían terminar siendo de la oposición, capitalistas e imperialistas, y pertenecer a algún gobierno extranjero de los ya mentados.

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