OROLOGIO TARTARUGA, y el tener cuidado de los amigos y enemigos

Opinión 16 de julio de 2021 Por Obed Delfin

Orologio

La mama de Tartaruga siempre le decía a éste, cuando estaba chiquito, desconfía de los que dicen ser tus amigos, porque suelen ser los primeros en traicionarte. Mirá que son facilones para caer en la envidia, aunque tú solo tienes tierra en las uñas.

Y recuerda, le machacaba la vieja, también suelen convertirse en irrespetuosos y tiranos. En cambio, emplea a quien haya sido tu enemigo y éste te será más leal que perro apaleado. Pues hará mayores esfuerzos para demostrarte su adhesión. Lo cierto es que usted Orologio, por más pendejo que sea, debe temer más a sus supuestos amigos que a sus enemigos.

Y métase esta vaina en la cabeza, que la tiene bien dura, si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos. Por eso siempre Orologito se la pasaba cantando «cuidaté del agua mansa, que de la brava me cuido yo».

Pássaro l’Anatra

A mediados del siglo IX antes de las Caraotas, un joven a quien mentaban Pássaro l’Anatra ascendió al trono del Imperio. A su madre, que era su muy madre, la emperatriz Borboleta Cavalo, unos dicen que la desterraron de cabeza en un convento, otros que se fue a vivir a un mavil; al amante de ésta, el Testiculosis, lo asesinaron de media docena de puñaladas, porque y que así salían más baratas.

La conspiración, para destituir a la Borboleta y entronizar a Pássaro l’Anatra, la había encabezado un tío de éste, a quien mentaban El Chivas, un carajo sagaz y ambicioso.

L’Anatra no sabía nada de gobernar, era un manclenque. Además, estaba rodeado de intrigantes, asesinos y libertinos. En esos tiempos la vaina era peligrosa, y se vio necesitado de alguien en quien poder confiar y que fuese su consejero.

Pensó en Tubarao Pulcino, quien decía era su mejor amigo. Pulcino tampoco tenía mucha experiencia en la política y el gobierno, pero tenía las espuelas como gallo de pelea, amoladas. Y había demostrado muchas veces su lealtad y su gratitud para con Pássaro. Era un pisa pasito, diría la mama de Orologio.

Pássaro l’Anatra y Tubarao Pulcino se habían conocido algunos años antes, cuando a un caballo le picó un tábano y salió espantó que casi se lleva por los cachos a  l’Anatra. Arriesgando su propia vida Tubarao salvó la vida de Pássaro al controlar al caballo desbocado.

En agradecimiento Pássaro l’Anatra puso a Pulcino a Jefe del Comando Central de las Morcillas Asadas (JCCMA), por sus siglas. Colmó a su amigacho de obsequios y favores, y ambos terminaron siendo inseparables. Tubarao fue enviado a la mejor escuela para que se convirtiera en un culto y agradable funcionario público.

Pues l’Anatra necesitaba a su lado a alguien que le fuese absolutamente leal, y ¿quién mejor que el amigo Tubarao Pulcino? Dígalo ahí.

Por eso lo nombró primer consejero. Pulcino ya estaba capacitado para este cargo, y l’Anatra lo quería como a un hermano. Había ignorando las recomendaciones que pusiera en ese cambur a El Chivas, su tío del alma, que era mucho más apto para el puesto. Pero no, Pássaro l’Anatra se encaprichó y escogió como consejero a su amigo Tubarao Pulcino. Y ahí fue cuando se jodió.

Tubarao, que como hemos dicho tenía las espuelas más afiladas que gallo de pelea, aprendió con facilidad y rapidez; y pronto estuvo en condiciones de asesorar al Presidente sobre todos los asuntos de Estado. El único problema resultó ser el dinero, ¿y cuándo no? Ya que Pulcino era un saco roto y nunca consideraba suficiente lo que se le pagaba, porque todo se le iba por la bragueta.

Tubarao Pulcino ahora vivía con lujos y esplendorosas prepagos. Se volvió avaro y ambicioso; aunque, en verdad, ya lo era de antes. La plata no le alcanzaba porque todo se lo gastaba en putas y aguardiente. Hasta le otorgaron el título de Plenipotenciario, pero nada. Mantener satisfecho a su Pulcino no era fácil. Y los problemas no terminaron allí.

Pulcino de tramoyero convenció al manclenque de Pássaro l’Anatra de que su tío El Chivas era un mal bicho, lo cual no era del todo mentira. Por ese entonces, El Chivas ocupaba el cargo de jefe del ejército; y como para controlar a su sobrino lo había puesto en la presidencia, nada le impedía volver a conspirar para deponerlo y asumir él mismo el gobierno. Eso era lo que estaba maquinando EL Chivas, por su parte.

Pero Tubarao conspiró contra El Chivas hasta que hizo que l’Anatra mandara a asesinar a su tío, un delivery pues. Poco después, Pulcino pidió que le dieran el puesto de jefe del ejército, a fin de ejercer mejor control sobre las fuerzas armadas y poder sofocar cualquier intento de rebelión. El mangas meadas de Pássaro l’Anatra le concedió el cargo.

El poder y la fortuna de Tubarao Pulcino crecieron como la espuma. Y unos años más tarde, cuando l’Anatra se encontraba en apuros económicos le pidió a Pulcino que le devolviera parte del dinero al que le habían metido mano. Pero éste se negó y le respondió con arrogancia, que se callara la jeta y fuera a comer mierda. Pues estaba bien enchufao y tenía más aliados en el ejército y en la Asamblea Nacional que l’Anatra, es decir, tenía más poder que el propio l’Anatra.

Así que le dio una pata por ese culo, lo mandó a poner preso, y después a Pássaro l’Anatra le dieron mortadela, para que no fuera pendejo. Tubarao Pulcino se autoproclamó el emperador eterno.

Como hemos visto, Pássaro l’Anatra puso su futuro en las manos de su amigacho. Pensó que Tubarao Pulcino le serviría mejor que nadie, ya que éste le debía su riqueza y sus cambures.

Sin embargo, Tubarao después que tuvo poder no dudó en darle matarile a su amigo. Solo cuando ya era muy tarde, l’Anatra se dio cuenta del error que había cometido. Porque Pulcino siempre decía: quién no se come un pan si se lo dan fiao.

l’Anatra permitió que su amigo disfrutara del poder, hasta que éste terminó deseando más. Logró que el amigo olvidara los favores recibidos y creyera que había logrado sus cargos gracias a sus propios méritos. Nadie cree que un amigo nos pueda traicionar y así lo creyó Pássaro l’Anatra, hasta que vio su cabeza rodar.

Orologio Tartaruga

Claro Pássaro l’Anatra, no tuvo una mama como la de Orologio Tartaruga que le daba aquellos tan buenos consejos. Fíjense ustedes:

Durante varios siglos, después de la caída de la dinastía Pan con Queso, la historia cuenta una serie de golpes de Estado violentos y sangrientos; como si fuesen un rosario de calamidades, uno detrás del otro.

El ejército permanentemente conspiraba para asesinar al gobernante de turno, ya tenían esto como un pasatiempo, un hobby para lo que saben inglés. ¿Y qué hacían luego? Reemplazaban al difunto por un general fuerte.

Así, el general iniciaba una nueva dinastía y se hacía coronar «El Taita». Éste para asegurar su supervivencia asesinaba a los generales que lo habían acompañado en el golpe. Y algunos años más tarde, la historia volvía a repetirse. Nuevos generales volvían a levantarse y asesinaban al Presidente. Ser Presidente no era fácil, significaba estar rodeado de una jauría de hijos de mamá. Quien era Presidente andaba, todo el tiempo, como palo de gallinero.

En uno de esos años, Orologio Tartaruga, de pura suerte, se convirtió en Presidente. Y como recordaba los consejos de su mama, tenía plena conciencia de que era muy probable que en cualquier momento le dieran mortadela con pan.

¿Cómo podía hacer para salvar el pellejo? En eso se la pasaba pensando mientras caminaba pegao a la pared evitando una puñalada trapera.

Al poco tiempo de haber llegado a Presidente, Orologio ordenó que se realizara una comilona para celebrar el advenimiento de la nueva dinastía, e invitó a los más poderosos comandantes y generales del ejército. Después de que todos bebieron mucha guarapita y comieron chicharrón con pelo, Tartaruga despidió a todos los guardias y a los demás arroceros, menos a los generales y comandantes que empezaron a temer por sus vidas.

Orologio, en cambio, les dijo:

—“Mis panelas me la paso todo el santo día temiendo por mi vida, y me siento desdichado, tanto en la mesa como en la cama. Porque ustedes, hijos de putas, sueñan con arrebatarme el poder. No dudo de su lealtad, pero si por casualidad buscan riqueza y poder ¿a quién van a joder? Díganme”.

Rascaos y temerosos, los generales y comandantes reiteraron, una y otra vez, su inocencia y su lealtad. Pero Orologio Tartaruga, acordándose de su mama, tenía otros planes. Así que les dijo:

—”La mejor forma de pasar los días es disfrutando en paz de los reales mal avidos y los honores. Si ustedes están dispuestos a renunciar a sus malas ambiciones, yo estoy dispuesto darles buenas tierras y plata, que se las doy porque no son mías. Así podrán disfrutar de la compañía de sus barraganas”.

Los generales y comandantes comprendieron que en lugar de luchas y angustias, Tartaruga les ofrecía cuca, mondongo y caña.

Al día siguiente, todos los generales presentaron su renuncia y se retiraron como a las propiedades que les dieron.

Orologio Tartaruga, que parecía pendejo pero no lo era tanto, gracias a su mama. Logró con esa estrategia dar un golpe del carajo. Convirtió a una manada de lobos en un grupo de dóciles corderos, y lo más importante los alejo a todos del poder.

Durante los años siguientes, Orologio Tartaruga continuó su campaña para asegurarse el poder absoluto. Cuando Orso Gramaticoloso se rindió ante él, al cabo de varios años de rebelión, Orologio le otorgó a éste una posición de alto rango en el gobierno, y lo invitó al palacio para sellar su nueva amistad con una copa de vino pasita.

Cuando Gramaticoloso agarró el vaso le entro culiyo; por un instante tuvo miedo que el traguito tuviera envenenao. Y antes de brindar exclamó, como para salvar el pellejo:

—”Mis crímenes Jefe merecen la muerte, pero pido a Su Majestad que perdone la vida a este hombre. Por lo que no me atrevo a probar el vinacho”.

Orologio Tartaruga se echó a reír y le dijo:

—“No joda mi amistad, échese ese trago tranquilo».

Y agarró su vaso y le dio fondo blanco de un solo trago. El vino pasita por supuesto que no estaba envenenado. A partir de ese momento, Orso Gramaticoloso se convirtió en el aliado más confiable y leal de Tartaruga. Y eso se lo debía éste a los consejos de la mama, que en paz descanse.

Si uno se descuida, decía la mama de Tartaruga, se encuentra con que los amigos terminan masticándolo. En lugar de confiar en sus amigos, Orologio utilizó a sus enemigos transformándolos en aliados, que eran mucho más confiables. Porque los amigos esperan más y más favores, mientras que los ex enemigos no esperan nada y reciben todo.

Un hombre que se encuentra con que de pronto le perdonan la vida es, sin duda, un hombre agradecido e irá hasta el fin del mundo por aquel que le concedió esa gracia.

Así, Orologio Tartaruga logró romper con el ciclo continuo de golpes de Estado, violencia y guerra civil que azotaba a aquel país por más de mil quinientos años.

Es natural querer emplear a los amigos cuando uno se encuentra en un brete, porque piensa que los amigos suavizaran las circunstancias. Además, uno dice conocerlos bien. Entonces, ¿por qué depender de un extraño cuando se tiene a mano un amigo? Pero a veces uno no conoce a los amigos tan bien como creía. Y a veces éstos son ratón del queso.

Recuerda tú los consejos de la mama de Orologio Tartaruga. Éste fue obediente y salvó el pellejo por los pelos.

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