¿Es el hidrógeno el nuevo petróleo?

Ciencia y Tecnología 26 de julio de 2021 Por Alfayaracuy

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LONDRES – Los Juegos Olímpicos de Tokio, que se inaguran este viernes 23 y se desarrollarán hasta el 8 de agosto,  se alimentarán de un combustible con ambición: el hidrógeno. La llama olímpica ya lo está quemando. La villa olímpica se alimenta de hidrógeno fabricado en una planta de energía solar situada en la zona de exclusión creada tras el accidente nuclear de Fukushima hace una década.

Además, los coches Mirai de Toyota, que funcionan con pilas de combustible de hidrógeno, proporcionarán la mayor parte del transporte oficial de los Juegos.

“Los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964 dejaron como legado el sistema de trenes de alta velocidad Shinkansen. Los próximos Juegos Olímpicos dejarán como legado una sociedad del hidrógeno”, declaró en 2016 Yoichi Masuzoe, entonces gobernador de Tokio.

Japón, antaño apasionado defensor de la energía nuclear, tiene ahora serias ambiciones en materia de hidrógeno. El país cuenta con la mayor red de estaciones de servicio de hidrógeno del mundo. Tiene previsto sustituir los combustibles fósiles por el hidrógeno en industrias pesadas como la siderúrgica. Y lleva ventaja en la organización de las importaciones del combustible.

En 2019, Kawasaki Heavy Industries lanzó el Suiso Frontier, el primer barco del mundo diseñado para transportar hidrógeno licuado. Su objetivo es aprovechar la prometida producción australiana de hidrógeno.

La vecina Corea del Sur tiene planes similares. En marzo de este año, el fabricante de automóviles Hyundai, el conglomerado SK Group y otros anunciaron un proyecto de 38 000 millones de dólares para desarrollar una economía basada en el hidrógeno en la próxima década.

El uso generalizado del hidrógeno, si realmente se produce, habrá tardado mucho en llegar.

El primer motor impulsado por hidrógeno ya funcionaba en 1807, y ya en la década de 1860 se proponía fabricar hidrógeno mediante la electrólisis del agua para sustituir al carbón.

Pero el carbón y el petróleo siempre fueron más baratos. Además, la catástrofe del Hindenburg, cuando un dirigible lleno de hidrógeno explotó en 1937, hizo que el combustible tuviera fama de inseguro.

Se habla de que puede surgir una “economía del hidrógeno” global para salvar el clima de las emisiones de carbono. El hidrógeno podría alimentar camiones, barcos y aviones y utilizarse para producir todo tipo de productos, desde cemento hasta acero y fertilizantes.

Saehoon Kim, director de la división de pilas de combustible de Hyundai, declaró el año pasado en un seminario web de una asociación comercial británica: “En el pasado, nuestra tecnología y nuestra industria consistían en recoger petróleo, suministrarlo y utilizarlo. Y ahora, en el futuro, se tratará de recoger la luz del sol, entregarla y utilizarla, y lo que lo hará posible es el hidrógeno”.

Otros son mucho más escépticos. “Sólo va a ser una fuente de energía de nicho”, afirma Tom Baxter, ingeniero químico de la Universidad de Aberdeen.

Con la tecnología actual, el hidrógeno tiene una ventaja para alimentar procesos industriales en los que se requieren temperaturas superiores a los 400C, añadió Baxter.

Pero, por lo demás, el hidrógeno verde suele salir perdiendo frente a la electricidad en los casos en los que ésta puede hacer el trabajo. “El hidrógeno verde nunca puede ser más barato que la electricidad verde necesaria para fabricarlo”, dijo.

¿Hidrógeno gris, verde o azul?


El hidrógeno rara vez se quema directamente como fuente de combustible. En su lugar, se utiliza como portador de energía, fabricado allí donde se dispone de energía barata para fabricarlo y enviarlo por todo el mundo hasta dónde se necesita.

Por lo general, eso significa en una pila de combustible dentro del motor de un vehículo, donde el gas se mezcla con el oxígeno, liberando su energía y emitiendo sólo vapor de agua.

En los últimos dos años, los coches eléctricos han arrebatado el protagonismo al hidrógeno: la mayoría de los grandes fabricantes de automóviles han sacado modelos y algunos, como General Motors, han prometido fabricar sólo vehículos eléctricos en 15 años.

También cuentan con el apoyo de los gobiernos, que invierten mucho en redes de recarga. Pero para otros sistemas de transporte que consumen combustibles fósiles y que no pueden conectarse fácilmente a la red eléctrica, como el transporte marítimo de larga distancia y la aviación, el hidrógeno puede resultar la clave para reducir las emisiones de carbono.

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Este artículo se publicó originalmente en Diálogo Chino, una plataforma informativa latinoamericana. Puedes leer el artículo completo en su publicación original pulse clic.

Alfayaracuy

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