OROLOGIO TARTARUGA, haz que la gente te necesite

Opinión 11 de agosto de 2021 Por Obed Delfín
La esencia del poder está en la capacidad de mantener la iniciativa, y lograr que los demás reaccionen frente a tus acciones. Además, tenés que conseguir que los adversarios se pongan a la defensiva, y ahí no más los tenés agarrao por las mochilas.

Orologio

La esencia del poder está en la capacidad de mantener la iniciativa, y lograr que los demás reaccionen frente a tus acciones. 


Obligá a los otros a actuar mientras vos ejerces el control de la movida. Recordá esto muchacho, que te lo dijo yo. Mirá que siempre es mejor que el contrario se te acerque a vos, ya que así hacés que él abandone sus planes y se apegue a los tuyos.

Vos, Orologio, lo que tenés que hacer es atraerlo con buenas ganancias, porque esos al oler que hay plata de por medio caen solitos. Mirá que la abeja se atrae con miel.

Y cuando lo tengás comiendo en la mano aprovechás y le das la estocada final. Tenés que tener todos los ases en la mano. Orologio, atendé a razones porque yo no te voy a durar para siempre. Así le decía la mama a Tartaruga.

Lupacchiotto Agnello

En el Congreso Supramundano se habían reunido las principales potencias, del mundo civilizado y no civilizado, con la intención de repartirse lo que todavía quedaba del derrotado Imperio de Lupacchiotto Agnello.

En ese momento, la ciudad era una fiesta y los bailes de gala eran los más espléndidos que se hubiesen visto jamás. Sin embargo, Agnello seguía proyectando su sombra de poder. Pues, en lugar de darle matarile, lo habían enviado exiliado a un botiquín de mala muerte que se llamaba “El Hoyo Vicioso”.

Aun exiliado Lupacchiotto era un hombre peligroso, por lo audaz y creativo que era el muérgano. A cualquiera ponía nervioso, incluso a la distancia donde se encontraba. Hubo algunos que planearon asesinarlo en el botiquín donde estaba, pero les entró culillo y decidieron que era demasiado arriesgado.

Otros aumentaron la tensión en el Congreso, cuando al negársele una parte de lo que aspiraban reaccionaron con furia y amenazaron: ¡Cuidado que liberamos al monstruo! Todos sabían que éstos se referían a Lupacchiotto.

Todos los estadistas estaban nerviosos y cagaos. El único que estaba tranquilo era Orologio Tartaruga, ex ministro del Exterior del imperio de Lupacchiotto Agnello. Éste estaba calmado y despreocupado, como si supiese algo que los demás no sabían.

Entre tanto, en “EL Hoyo Vicioso”, la vida de Agnello era una burla a su gloria pasada. En chanza, lo llamaban “el Rey del Hoyo”. Le habían permitido establecer una corte de guacharacas: tenía una cocinera, una encargada de lavarle y plancharle la ropa, una que toca la trompeta y otras más de reserva. Todo ese tinglado estaba destinado a humillar a Lupacchiotto y el objetivo se estaba cumpliendo.

En la temporada de lluvias ocurrieron una serie de hechos extraños y dramáticos, que se parecían a una obra teatral. “El Hoyo Vicioso” fue rodeado por una soldadesca de medio pelo, cuyos hombres apuntaban al botiquín y cubrían todos los posibles puntos de escape.

Sin embargo, a plena luz del día un carro recogió a Lupacchiotto y salió a toda carrera, en medio de aquel barrial. Los soldados lo persiguieron pero el carro logró escapar. Aquella fuga dejó atónito hasta al más pintao, la población se aterró por lo que podía pasar ahora.

Más de un estadista, de los reunidos en el Congreso, se le mojaron los calzones, porque la cajeta fue grande.

A pesar de que hubiese sido más seguro abandonar esas tierras, Lupacchiotto decidió retornar a reconquistar su imperio y apostó aún más alto: marchó sobre la capital con un pequeño ejército, ahí fue cuando se pisó una bola.

La estrategia funcionó y volvió al poder. Más de un jalabolas que había de todas las clases sociales se le echaron a sus pies. Si antes lo alababan, ahora no sabían dónde ponerlo. Le cantaban loas, le componían poemas, le dedicaban cátedras en su honor, todos los programas de televisión estaban dedicados a Lupacchiotto.

Una vez más, Agnello fue proclamado emperador. Los voluntarios comenzaron a engrosar las filas de su nuevo ejército, el delirio se extendió por todo el imperio. Las multitudes enloquecieron y los que habían reemplazado a Lupacchiotto huyeron del imperio.

Durante los cien días siguientes, Agnello gobernó a sus anchas, echao en un chichorro.

Sin embargo, el delirio de la población pronto fue cediendo. Porque amor con hambre no dura.

El imperio estaba en bancarrota, los recursos estaban agotados y no había mucho que Lupacchiotto pudiese hacer para cambiar esta situación. Ese mismo año, Agnello fue definitivamente derrotado. Esta vez sus enemigos habían aprendido la lección y a la primera le dieron matarile del bueno.

Orologio Tartaruga

Solo años más tardes se conocieron los entretelones de la fuga de Lupacchiotto Agnello de “El Hoyo Vicioso”. Antes de que decidiese darse a la fuga, ciertos visitantes le habían dicho a Agnello que era más popular que Elvis Presley, que todo el mundo anhelaba su regreso al poder y lo estaban esperando con los brazos abiertos.

Uno de aquellos visitantes era un primo hermano de Orologio Tartaruga, quien convenció a Agnello de que si se fugaba de ese botiquín todas las potencias aceptarían su regreso al poder. Le dijo a Lupacchiotto que los soldados estaban ahí haciendo el paro, que lo dejarían escapar. Y en efecto así fue, la fuga se produjo como a las diez de la mañana, a plena vista de todo el mundo.

Lo que no sabía Lupacchiotto era que detrás de todo aquel tinglado había un hombre que manejaba los hilos cual hábil titiritero. Ese hombre era Orologio Tartaruga.

Tartaruga hacía todo aquello no para resucitar los tiempos de gloria de Lupacchiotto sino para aplastarlo de una vez por todas. Pues consideraba que la ambición de Lupacchiotto desestabilizaba todos sus planes.

Cuando Agnello fue exiliado en “El Hoyo Vicioso”, Tartaruga había protestado y afirmado que era preciso enviarlo más lejos, pues estando tan cerca nunca habría paz. Pero nadie le paró bolas y no lo oyeron.

En lugar de imponer su opinión, Orologio se hizo el paisa y tomó su tiempo. Trabajó entre bambalinas y consiguió la adhesión de otros que le tenían ojeriza a Agnello.

En una acción conjunta, le tendieron la carnada para tentar a Agnelllo de darse a la fuga y éste cayó. La visita del primo hermano de Orologio fue para que éste le susurra al oído la promesa de que no le pasaría nada en la fuga y que lo esperaban glorias más grandes. Todo esto constituía parte del plan Tartaruga.

Como maestro de la estrategia, Tartaruga planeó todo por anticipado. Sabía que Lupacchiotto caería fácil en la trampa que le había tendido. También previó que éste llevaría de nuevo al imperio otra guerra más y a la quiebra total. Con lo que Agnello solo duraría en el poder unos pocos meses.

La historia se repite. Por ejemplo, un político ejecuta una serie de movimientos que le confieren el poder; y cuando en el poder alcanza el punto máximo poco a poco comienza a desinflarse, pronto sus allegados se vuelven contra él. Y sus  enemigos se unen. Esta es la eterna historia.

En el intento por conservar el poder, el líder se agota porque tiene que ir tirando en una dirección y otra, hasta que cae solito. Esto pasa porque nadie puede ejercer un control total de las cosas, y esto es lo que pretenden todos líderes políticos. Entre más extremista es, más control quiere tener.

Por eso la mama de Orologio siempre le decía a éste:

—No confundás acción agresiva con acción eficaz, Orologio. Ve que son dos cosas diferentes. Y recordá que muchas veces la acción más eficaz es permanecer en segundo plano. Por eso es que tenés que mantener la calma y dejar que otros terminen frustrados por las trampas que vos les tendés. Recordá esto que es importante: el poder es a largo plazo no es rápido ni inmediato.

Metete esto en la cabeza Orologio, le decía la mama:

—La esencia del poder está en la capacidad de mantener la iniciativa, y lograr que los demás reaccionen frente a tus acciones. Además, tenés que conseguir que los adversarios se pongan a la defensiva, y ahí no más los tenés agarrao por las mochilas.

Al seguir los consejos de la mama, Tartaruga siempre logró lo que se proponía. Por eso es importante seguir los consejos de quien sabe, aunque sepa a mantequilla.

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