Los talibanes someten sexualmente, a mujeres, y niñas

Opinión 19 de agosto de 2021 Por Edgar Perdomo Arzola
El brutal gobierno talibán, es una clara advertencia de lo que se avecina, y un duro recordatorio de su brutal régimen de 1996 a 2001, durante el cual las mujeres fueron sometidas a brutales violaciones de sus derechos humanos.

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Los talibanes someten sexualmente, a mujeres, y niñas

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“La ideología del siglo XXI debe ser el humanismo global, pero tiene dos peligrosos enemigos: el totalitarismo, y el fundamentalismo religioso”. Ryszard Kapuscinsk.

Desde la retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán, los talibanes tomaron el control de amplias zonas de ese país, y la capital Kabul,  y de varias capitales de provincia, las perspectivas de un resultado pacífico se desvanecen rápidamente.

Envalentonados por su triunfo, y la falta de resistencia de las fuerzas afganas, y la nula presión internacional, los talibanes han intensificado su violencia. En contra de las mujeres afganas, su terrorífico poder es aterrador.

A principios de julio, los líderes talibanes que tomaron el control de las provincias de Badakhshan y Takhar les ordenaron a los líderes religiosos que les suministraran una lista de las niñas mayores de 15 años, y de las viudas menores de 45 para “casarlas” con los milicianos talibanes. 

Las niñas afganas con la llegada al poder, nuevamente de estos monstruos del siglo XXI, empiezan a taparse el pelo, y la cara con las cavernícolas Burkas.

Si estos matrimonios forzados se llevan a cabo, las mujeres, y las niñas afganas serán llevadas a Waziristán, en Pakistán, para ser reeducadas, y convertidas al “auténtico Islam”.

Este decreto del Talibán ha provocado un profundo temor entre las mujeres y las familias, que viven en esas zonas, y las han obligado a huir de esos monstruos, y unirse a las filas de los desplazados internos, lo que se suma al desastre humanitario que se está produciendo en Afganistán.

El brutal gobierno talibán, es una clara advertencia de lo que se avecina, y un duro recordatorio de su brutal régimen de 1996 a 2001, durante el cual las mujeres fueron sometidas a brutales violaciones de sus derechos humanos, se les negaba el empleo, y la educación, se les obligaba a llevar la burka, y se les prohibió salir de sus casas sin sus “tutores” masculinos o mahrams.

Su postura es igual a la de hace 20 años respecto a los derechos de las mujeres, las acciones de los talibanes por someter a miles de mujeres a la esclavitud sexual.

Además, los talibanes han decretado negar la educación de las niñas más allá de los 12 años, prohibir el empleo de las mujeres, y reinstaurar la ley que exige que las mujeres estén acompañadas por un tutor.

Los avances logrados por las mujeres afganas en los últimos 20 años, sobre todo en materia de educación, empleo y participación política, hoy están gravemente amenazados.

Ofrecer “esposas” es una estrategia destinada a atraer a los desquiciados, y aberrados religiosos para que se unan a los talibanes. Se trata de una esclavitud sexual en pleno siglo XXI, no de un matrimonio normal, y así obligar a las mujeres a la esclavitud sexual bajo la apariencia de un matrimonio, es tanto un crimen de guerra como un crimen contra la humanidad. 

Violando estos monstruos flagrantemente el artículo 27 de la Convención de Ginebra que establece: “Las mujeres deben ser especialmente protegidas contra todo atentado a su honor, en particular contra la violación, la prostitución forzada o cualquier otra forma de atentado a su pudor”. En el 2008, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 1820 declarando que “la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad”. Reconoce la violencia sexual como una táctica de guerra destinada a humillar, dominar e infundir miedo a los miembros civiles de la comunidad. Fin de la cita. Ahí  es donde deben ir los feministas, los defensores de los gays, y las comunidades de las LGBT, a protestar con sus pancartas, para que los talibanes les quemen ese culo.

La ONU debe actuar ahora con decisión para evitar que se cometan más atrocidades contra las mujeres en Afganistán. Guiándose  por la Resolución 1820 que subraya la importancia de incluir a las mujeres como participantes iguales en el proceso de paz, y condena todas las formas de violencia de género contra los civiles en los conflictos armados: Pedir un alto inmediato al salvajismo de los talibanes para garantizar que el proceso de paz pueda avanzar humanitariamente. Garantizando el respeto de los derechos de las mujeres, consagrados en la Constitución de Afganistán, la legislación nacional, y el derecho internacional.

La Unión Europea, y Estados Unidos, deben condicionar el levantamiento de las sanciones a los talibanes, y garantizarle sus derechos a las mujeres, y a su acceso a la educación, y al empleo.

Las mujeres de Afganistán, y de todo el mundo agradecerían los esfuerzos de la ONU, y de la comunidad internacional para garantizar que las supervivientes de la violencia sexual tengan la misma protección ante la ley, y el mismo acceso a la justicia.

Se deben parar los actos de violencia sexual como parte de un enfoque integral para buscar una paz sostenible, la justicia, y la reconciliación nacional en Afganistán.

¿Qué va a ser de las mujeres afganas, ahora con estos monstruos en el poder?

La comunidad internacional no puede abandonar a miles de mujeres y niñas en la oscuridad más absoluta, a la que las condenarán los talibanes. Si quieren ver el horror de la realidad del terror que se avecina, aquí el decreto del talibán con todo lo que la sharía, la ley islámica, les prohíbe a las mujeres Afganas. 

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Decreto-Lista

1. Prohibición de trabajar fuera de casa. Solo unas pocas doctoras y enfermeras pueden hacerlo en hospitales de Kabul.

2. Prohibición de cualquier tipo de actividad fuera de casa a no ser que vayan acompañadas de su mahram (un pariente cercano varón: padre, hermano o marido).

3. Prohibición de cerrar tratos con comerciantes varones.

4. Prohibición de ser tratadas por doctores varones.

5. Prohibición de estudiar en escuelas, universidades o instituciones educativas.

6. Obligación de llevar burka, velo de la cabeza a los pies. Nunca colores vistosos.

7. Azotes, palizas y abusos verbales contra las mujeres que no vistan según las reglas talibanas o si no van con su mahram. Azotes también por no ocultar los tobillos.

8. Lapidación pública a las acusadas de relaciones sexuales fuera del matrimonio.

9. Prohibición de las mujeres a reír en voz alta. ­Ningún extraño debe oír la voz de una ­mujer, ni tampoco oír sus pasos.

10. Prohibición de ir en taxi sin el mahram, o en bici o moto ni con el mahram.                                                                                                              

11. Prohibición de tener presencia en la radio, la televisión o reuniones públicas.

12. Prohibición de practicar deportes o entrar en un centro o club deportivo.

13. Prohibición de reunirse con motivo de festividades como el Eid (fiesta del Sacrificio) o con propósitos recreativos.

14. Prohibición de asomarse a los balcones de sus pisos o casas.

15. Prohibición del acceso a los baños públicos.

16. Prohibición a las mujeres y a los hombres de viajar en el mismo autobús.

17. Prohibición de imágenes de mujeres impresas en revistas y libros, o colgadas en los muros de casas y tiendas.

18, y 19... Prohibición, prohibición...Esclavas o inmoladas. ¿Qué va a ser de ellas?

Fuente: Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (Rawa.org).

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Edgar Perdomo Arzola - [email protected] 

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