Edgar Perdomo: Los jala bolas de la revolución

Opinión 06 de septiembre de 2021 Por Edgar Perdomo Arzola
Jalabola

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Los jala bolas de la revolución
Por Edgar Perdomo Arzola - [email protected]

 

"Mientras más conozco a la gente más quiero a mi perro".   Diogenes Laercio.


                                        

En cualquier ejercicio de gobierno, sea de corte dictatorial, neoliberal, democrático, o criminal, siempre estarán presentes o merodeando los “mujiquitas, alacranes, y los jala bolas”, muy arrastrados al poder para jalarle los escrotos al presidente, vicepresidente, ministros, ahora a los jefes de zodis,  diputados; también al sargento que controla las colas en las ventas de gasolina, al gerente de las llenadoras de bombonas de gas , en una actitud por demás de servil, rastrera, engañosa, indigna, y  manipuladora, con el propósito de sacar algún provecho, o ventaja, y favorecerse a nivel personal, y el común de la gente que siga pelando bolas, y con su cruz a cuestas.

Los “jaletis, mujiquitas, o alacranes”, a lo largo de su vida, como golilleros, han desarrollado habilidades, y destrezas para estar pegados como garrapatas en cualquier gobierno del signo que sea. Aquí no hace falta una ideología, o pertenecer a un partido político (como hay burros cargados de oro, que escriben culo con K, hoy en esta revolución), donde la inmoralidad, y el mas vil oportunismo rastrero que les ofrece la coyuntura de esta tragedia socio económica que vive Venezuela,  no tiene limites,  para estar como gorreros de quienes detentan el poder, pero siempre en beneficio propio. Mientras cada día que pasa, y veo esta degeneración del ser humano, que se hizo mas rastrera, con la aparición de los llamados “alacranes”, a los cuales venezolanos con enanismo mental, y espiritual siguen, por el vil dinero, a sabiendas de que son una caterva de ladrones. 

“Arrastrado” es una palabra del idioma español, muy bien caracterizada en el vocabulario popular venezolano, que señala muy claramente al adulador, servil, lisonjero, que se humilla hasta lo criticable para sacar algún provecho de algo. Su sinónimo es “jala bolas”, es decir, el que se arrima fácilmente por interés, un adulador rastrero, un oportunista indigno.

En la joda popular  también se refiere a la palabra “chulo”, es decir, un busca la vida, una persona indigna, y tiradora de cabezazos que busca cómo sobrevivir sin trabajar, es un vividor de oficio. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, los tipifica como sinónimo de aduladores: “a los lisonjeros, halagadores, serviles, mentirosos, elogiosos, rastreros, y despreciables, como lo alacranes”.

En la Venezuela del siglo XX, prevalecía la trilogía  de: “martillos, cabeceadores, garrapatosos” (No seas vago, flojo, ni mentiroso) como principio máximo que regulaba el funcionamiento de la sociedad venezolana del Siglo pasado,  donde se rechazaban esos valores en las relaciones sociales. Por eso mismo, en repudio a esta trilogía, era que los jóvenes de la época  buscaban de estudiar para salir de la pobreza, y tener ascenso social, y trajo principios, valores, y sirvieron como fines al funcionamiento del Estado moderno, con el ánimo de recuperar esos valores en la gestión gubernamental como principio constitucional, pero que ahora  solo quedó en la norma constitucional, porque en la práctica, en la Venezuela del siglo XXI, hoy se hace todo lo contrario.

Hoy vemos como los inmigrantes árabes, y chinos, de obreros rasos, y recogedores de cosechas en sus países de origen, al llegara a esta tierra de gracia llamada Venezuela, inmediatamente son dueños de negocios, carros de lujo, y explotan a los venezolanos con títulos profesionales, quienes jamás podrán comprar un carro, ni tener una vivienda digna, y las jovencitas las utilizan como objetos sexuales a través de la prostitución, debido al estancamiento social, y la pobreza. Un nuevo texto constitucional debe incorporar un nuevo principio: el “no seas adulador o servil”, para que las personas extranjeras  inescrupulosas e ilegales dejen de explotar, y humillar a los jóvenes venezolanos profesionales, y ocasionen que estos hagan una lectura equivocada, y sesgada de la coyuntura política, que vive nuestra patria.

La vida de todos los días nos enseña a caracterizar a los “neo explotadores” como mentirosos, los que distorsionan la realidad, manipulan datos, y hacen conocer solo lo que conviene al contexto revolucionario. No dicen la verdad de cómo explotan a los venezolanos, muchos mujiquitas le ocultan esta realidad al Presidente, pereciera ser, porque esos aduladores son lo que dejan mal parado en cuanto a imagen, y credibilidad al gobierno bolivariano, que no enfrenta esta crisis como debe ser. 

Algunos altos funcionarios no quieren informar la verdad, sobre estos hechos,  informan mal, en base a esto se gobierna mal, y se profundiza el conflicto social, por lo tanto, los ministros contribuyen con su omisión, a crear incertidumbre perjudicando la gestión gubernamental, y dejando que el presidente siga cometiendo errores, y hasta imprecisiones en sus declaraciones publicas.

Los “aduladores”, sin embargo, están hoy en todas partes, no solo en el Gobierno. Están en las instituciones privadas, en las organizaciones sociales, en el deporte, y existen “jala bolas de toga, y birrete, de baja calaña académica” de toda pelaje para beneficiarse de sus cercanías al poder.

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