Daniel Eskibel: Cómo debilitar la base electoral del adversario

Política 18 de septiembre de 2021 Por Equipo de redacción Alfayaracuy
La estrategia política de triangulación es una excelente oportunidad para producir cambios importantes en el escenario político. Cambios profundos porque implica movimientos en las bases electorales de los partidos.
Daniel Eskibel
Daniel Eskibel

La estrategia política de triangulación apunta a captar votantes de otros partidos.

Para debilitar la base electoral del adversario necesitas desarrollar una estrategia basada en tres pilares:

    1. Desplegar en tu mensaje los problemas que preocupan a los potenciales votantes del partido o candidato rival.


    2. Ofrecer soluciones a esos problemas de esa base electoral pero a partir de los valores y herramientas de tu partido.


    3. Al mismo tiempo mantener en tu mensaje tu agenda de solución de los problemas de tu propia base electoral.

Es lo que el consultor político Dick Morris denomina como estrategia de triangulación.

¿Cuándo conviene aplicar una estrategia política de triangulación?

La aplicación de la triangulación es óptima cuando te enfrentas a un adversario cuya base electoral es fuerte o está creciendo con fuerza. Algunos escenarios políticos representativos serían:

    • Estás en el gobierno y quieres debilitar a una fuerza opositora que es una amenaza actual o potencial.


    • Estás en una nueva formación política que para crecer necesita capturar votos que actualmente son de otro partido.


    • Estás en la oposición y buscas reducir el apoyo popular al partido de gobierno.
    • Estás en una fuerza política que tiene que desempatar preferencias con otra fuerza.

En los cuatro escenarios políticos señalados lo más común suele ser recurrir a otra estrategia diferente como es la confrontación. El razonamiento detrás de la confrontación es simple pero equivocado. Parte del supuesto erróneo de que atacar públicamente las ideas centrales del otro logrará que parte de sus votantes lo abandonen. Sin embargo el efecto suele ser el opuesto y las bases del atacado se reafirman en sus posiciones y se blindan.

En estos escenarios la confrontación simple tiene un resultado casi sistemático que es el inmovilismo político: en el primer caso el gobierno continúa sin resolver la amenaza opositora, en el segundo el nuevo partido sigue sin lograr crecer, en el tercero la oposición no consigue debilitar al gobierno, y en el cuarto nadie logra romper el desempate. Todo sigue igual, sin importar lo dura o lo espectacular o lo bien argumentada que sea la confrontación.

¿Por qué esta confrontación conduce al inmovilismo?


Porque la política no es un concurso de debates donde el público premia con su voto los mejores argumentos. Las personas que están en la base electoral de un partido no están allí por razones teóricas, intelectuales o meramente racionales. Están allí por razones más complejas y profundas que tienen que ver con su vida y su psicología. Están allí porque sienten que ese partido ofrece respuestas a sus problemas, sus preocupaciones y sus deseos. Y seguirán allí mientras nadie más les ofrezca respuestas a esos problemas, a esas preocupaciones y a esos deseos.
Para moverlos es que entra en escena la triangulación.

¿Qué es la estrategia política de triangulación?

La mejor definición que conozco de esta estrategia política es la que ofrece Dick Morris en Juegos de poder, su clásico libro publicado en 2002:

“La idea que está detrás de la triangulación es trabajar con empeño para solucionar los problemas que motivan a los votantes del otro bando, a fin de debilitarlos políticamente…Pero al solucionar los problemas del otro bando, ningún político puede darse el lujo de ser una copia exacta de su adversario…La esencia de la triangulación radica en utilizar las soluciones de su propio partido para resolver los problemas del otro bando…Solucionar los problemas que animan el programa político del otro bando es solo la mitad de la batalla. Uno también debe impulsar un fuerte programa para solucionar los problemas del propio partido.”

No se trata de derrotar al otro en torneos dialécticos sino de ir a buscar a sus votantes. No se trata de destruir sus argumentos con razones más sólidas sino de minar su base electoral. No se trata de espectáculos superficiales sino de movimientos profundos.

Para hacerlo, y hacerlo bien, debes considerar algunos criterios esenciales:

    1. Define claramente a tu adversario: es el partido o candidato con el cual hay, o puede llegar a haber, una zona de votos en disputa. Y puede ser más de un adversario, claro está.


    2. Lo primero siempre es investigar. Tienes que contar con un estudio objetivo y a fondo acerca de esa base electoral que quieres minar. Tienes que conocer su perfil político, social, económico, psicológico y cultural. Tienes que identificar cuales son sus problemas principales, sus preocupaciones y sus deseos. Y tienes que comprender por qué apoyan a ese partido o candidato y no a otro.


    3. Lo básico y permanente es respetar a esos votantes. Respetarlos en tu comunicación pública pero también en la comunicación interna de tu partido y hasta en tu propia forma de pensar acerca de ellos. Más aún: tienes que empatizar con ellos y con los problemas que les duelen. No son tontos ni equivocados ni ilusos ni malintencionados solo por sentirse representados por otro partido. Son personas a entender, a atender y tal vez a persuadir.


    4. Nunca te conviertas en una copia de tu adversario. Mimetizarte con él te hará daño porque perderás parte de tu propia base sin ganar casi nada de la base ajena. Ya sabes: en general las personas prefieren el original antes que la copia.


    5. Desarrolla soluciones nuevas para los problemas de esa base de votantes que quieres minar. No te quedes atrapado en la repetición de lo que venías diciendo anteriormente. Para convencer a esas personas necesitas propuestas nuevas, ideas frescas, perspectivas diferentes. Trasciende las soluciones que ya son viejas conocidas, las de tu adversario por supuesto pero también las tuyas propias. Y construye el tercer ángulo del triángulo: soluciones para los problemas de esos votantes, pero soluciones nuevas basadas en tus valores y principios.


    6. Nunca dejes de trabajar tu propia base electoral. Ellos son tu fortaleza de siempre y tienen sus propios problemas, preocupaciones y deseos. Camina con cuidado. Recuerda que muchos lo pierden todo por ir a buscar a los ajenos olvidando a los propios. Tienes que ser leal, coherente, consistente y consecuente. Tienes que mantener tu identidad. Solo a partir de allí podrás lograr todo lo demás.


    7. Una operación estratégica de esta magnitud requiere invertir recursos materiales y humanos. Además de tiempo, paciencia, inteligencia y creatividad. Para implementar esta estrategia tienes que mirar más allá del argumentario del día o de la semana. Lo dicho: no es táctica sino estrategia.

La estrategia política de triangulación es una excelente oportunidad para producir cambios importantes en el escenario político. Cambios profundos porque implica movimientos en las bases electorales de los partidos. Sus frutos no son inmediatos sino que llevan su tiempo de maduración. Pero sus efectos pueden ser de largo alcance.

Equipo de redacción Alfayaracuy

El conocimiento empieza en el asombro.

La punzada de sentir que hay una parte de la realidad que no entendemos era, para Sócrates, aquello que nos impulsa a adquirir conocimiento.

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