LA GRANDEZA DE LA FE

Opinión 29 de septiembre de 2021 Por Nelson Rojas Gutiérrez
El Poder de la Fe
El Poder de la Fe

PENSAR, DECIR Y HACER

Nelson Rojas - [email protected]


Habacuc es profeta del Antiguo Testamento de finales del siglo VI  a. C. La actividad profética de él fue en el año 25, cuando los babilonios conquistaron Nínive e Imperio Asirio (612 a.C). Así Habacuc vivenció la declinación en el periodo del Rey Josías en la nación de Judá. Él se preguntaba dónde estaba Dios, y porque Dios no arreglaba las cosas. ¿Por qué me haces ver la iniquidad y me haces mirar la opresión? La destrucción y la violencia están delante de mí, hay rencillas y surge discordia entre los hombres. Por eso no se cumple la Ley y nunca prevalece la justicia.

 

El impío asedia al justo; por eso sale pervertida la justicia (BA.Hab. 1:3.4). Habacuc le preguntó a Dios, quien le respondió dándole advertencia de los pecados cometidos por la población de Judá. ! Hay del que obtiene ganancias ilícitas  para su casa, para poner en alto su nido y para librarse de la calamidad! (NBH. Hab. 2: 9). Habacuc consideró las circunstancias de su nación y quedó perplejo; parecía que los hechos presentaban problemas y conflictos sin solución, y el buscó esclarecimiento. 

 

Pero a diferencia de otros, Habacuc no abandonó su fe, ni se sumió en la amargura y la frustración, sino que buscó a Dios para obtener respuesta, la cual fue dada gracias a la confianza de él con Dios. No desmayes con tu fe, Dios te dará dirección y consuelo cuando sea difícil tu vida. 

 

Vive por fe. Compórtate como Habacuc en tu vida terrenal, habla con Dios para recibir respuesta; no busques atajos oscuros. Ora persistentemente, impregna tu mente y espíritu en la grandeza de la fe hasta recibir la respuesta de Dios quien seguro te la dará.

 

Recuerda: lo que pacientemente se espera con fe, paciencia y esperanza, pacientemente se da.  Seguro saldrás adelante por tu fe. Motivar a los pueblos a vivir con la plena convicción de que Dios  proveerá con la grandeza de la fe, que es  inefable y excelsa.

La fe es poderosa: imprégnate, llénate de ella  con fuerza telúrica; recuerda cuando Jesús curaba a los enfermos… les decía. ¡Tu fe te ha sanado, levántate! La verdad que nos hace libre es el mismo Jesucristo, pues Él dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Él es quien nos muestra la calzada hacia la verdad y la vida. 

 

Él es la verdad porque nos enseña las leyes de la mente infinita dentro de nosotros, o sea, las leyes cósmicas del amor, de la paz, de la fe, de la armonía, de la buena voluntad y la empatía con el prójimo.

 

Los que aman a sus semejantes con amor cristiano y fraternal, no sienten ninguna clase de odio, envidia, resentimiento, celos, ni malos deseos hacia ellos. Los que tienen fe y confianza, son libres completamente, porque tienen la convicción de que Jesucristo los libera de manera absoluta. El miedo atrae el mal, piensa en positivo y atrae lo bueno. Ojo avizor. 

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