CIRCO POLÍTICO Y MALOS PAYASOS

Opinión 10 de octubre de 2021 Por Obed Delfin
Chávez Frías llego al poder, no porque fuese un genio, sino porque los partidos políticos estaban destrozados por su propia decadencia. La cual comenzó en los años ochenta y culmino en el 98, con las vergonzosas artimañas de las campañas electores de ese año electoral.
circo

El apoyo, en primer lugar, a Irene Saenz y el retiro del mismo. La búsqueda desesperada de un candidato inexistente entre los partidos Acción Democrática (partido Socialdemócrata)  y Copei (Partido Socialcristiano). La jalada por los pelos por Alfaro Ucero (El Caudillo) y las pataletas de ahogado por Salas Rommer. Terminaron el ciclo de ambos partidos en Venezuela, de manera muy vergonzosa.

Ante el descalabro de estos partidos, entre los que se puede incluir al MAS (Movimiento al Socialismo) llegó Chávez Frías a la presidencia de la República.

Ya con Chávez en la presidencia. Estos mismos partidos fueron sobrepasados por los opositores a Chávez. En vez de los partidos de oposición dirigir la política a seguir fueron barridos por los electores de oposición, quienes les impusieron su actuar. De ahí la acumulación de tantos errores políticos que condujeron a repetidos fracasos.

El tsunami de los opositores se debió a que los partidos políticos ya estaban desmembrados y pulverizados. La ruptura de Caldera con Copei y la renuncia de Pérez a la presidencia son dos claros ejemplos, de la decadencia partidista en Venezuela para finales de la década de los 90. Las puertas estaban abiertas para Chávez o para cualquier otra figura que apareciese por ahí.

Así que el aura con que se ha querido teñir a Chávez Frías es solo retórica imbécil y amañada. No hubo nada de particular en este candidato en tanto político. Lo que sí hubo fue un gran resentimiento en aquellos electores que antes votaron por Acción Democrática y Copei, quienes le retiraron su voto a estos partidos y se los dieron a Chávez Frías. Para luego, ser igualmente decepcionados por toda la sarta de promesas incumplidas por parte de los chavistas.

Y esa es una diferencia importante con respecto al caso chileno. Porque cuando Pinochet da el Golpe de Estado, Allende aún no había desarticulado a los partidos políticos chilenos. Quien intenta eliminar a los partidos es Pinochet, pero éstos resisten porque estaban constituidos ideológicamente. De allí que pudieron dirigir cierta política de oposición a la dictadura militar, la cual tendrá sus frutos años después.

En Venezuela, eso no ha sido posible por la carencia y deformación de los partidos políticos. Que aún sigue presente. Ante la ausencia de partidos políticos, porque lo que acompaña a Chávez Frías hasta la presidencia es una amalgama amorfa, éste decidió conformar el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) que como partido es más bien una casta. Para ello, asumió el modelo del partido soviético implementado por Lenin, quien a su vez se había copiado del modelo del Ejército Prusiano.

De allí, que todo el lenguaje del PSUV sea un lenguaje militar y no civil. Que como todo ejército es una estructura piramidal, aunque sus jerarcas digan lo contrario. Es una estructura basada en la obediencia y en la resignación de hacer lo que les ordenan. Partido que hasta el momento ha sido exitoso, aunque ya muy disminuido. Mantenido más por la represión que por la convicción política o la ideología en la cual ya nadie cree.

Luego de la muerte de Chávez Frías, se ha mostrado la debilidad de ambos bandos. Los partidos de oposición por siguen en las mismas condiciones, sin poder construirse como partidos. Los chavistas porque son ya un partido fracasado, que intenta sobrevivir en función del terror directo e indirecto.

 La calamidad política es evidente en este momento. La oposición que no levanta cabeza, y los otros que cada vez se entierran más. No hay opción aparente. Volvemos a estar como al principio, pero con la diferencia que el descreimiento es mucho mayor, porque creer en un nuevo mesías político ya no está en el horizonte mental de nadie.

De ilusiones ya nadie vive. El vivir se ha convertido en algo práctico y despiadado. Un sálvese quien pueda, sin mirar hacia los lados. En esto ha terminado el interin chavista, con más penas que glorias. Un interin que ha arrastrado y cimentado muchas desgracias y rencores.

A nivel político, en Venezuela, sucede algo semejante a lo que pasó en el programa de El Pollo Vignolo el día que Maradona murió. En un momento dado, los panelistas del programa al enterarse de la muerte de Maradona en medio de la conmoción se quedaron en silencio, se quedaron callados sin palabras; y el Pollo Vignolo al darse cuenta de ese silencio dijo: “De qué vamos a hablar, si se ha muerto el futbol”. En Venezuela se ha muerto la política.

Esa es la mayor desgracia que le puede pasar a una República, que al no haber política ya no hay ciudadanía. No hay el ejercicio de la misma. No hay República en el sentido político. Lo que hay es un circo con malos payasos.


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