La explicación psicológica por la que (casi todos) los conductores odian a los ciclistas

Mundo 24 de octubre de 2021 Por The Conversation

ciclistas

Hace algunos años el estado de Nueva Gales del Sur, Australia, agravó las multas de tráfico para los ciclistas. Tras la reforma, conducir una bicicleta de forma "feroz, imprudente o negligente" se penaba con hasta $425 (frente a los $70 anteriores). Para hacerse una idea, muchas de estas multas acarreaban las mismas consecuencias que conducir un coche a 80 km/hora por una zona limitada a 60 km/h ($446, aproximadamente).

El uso de la bici se ha vuelto a poner de moda en muchas ciudades durante los últimos años. En el camino, una parte de la población urbana los interpreta como un problema o como una amenaza, percibiendo un aumento de los incidentes en los que hay ciclistas involucrados. Echar un vistazo a cualquier artículo en prensa sobre carriles bici, reformas del reglamento o pacificación de calles antaño dedicadas al coche permite ver hasta qué punto los puntos de vista sobre el asunto están polarizados.

 
Como consecuencia, los gobiernos estatales han incrementado las multas para los ciclistas que incumplan las normas, poniéndolos a la alturas de los conductores. La mayor parte de los debates sobre las leyes gira en torno al argumento de la seguridad. La suposición implícita de que hasta ahora el comportamiento de los ciclistas no ha sido seguro: un reclamo que se puede considerar falso. Lo que nos lleva a una pregunta pertinente:  ¿por qué odian los conductores a los ciclistas?

 Los estudios han demostrado que la percepción de los viandantes sobre el peligro de los ciclistas es mucho mayor que el riesgo actual. De hecho, el riesgo es tan mínimo que las regulaciones a nivel ciclista-viandante no se han incluido en los nuevos reglamentos. En la mayor parte de los accidentes en los que se ven involucrados coches y ciclistas, la culpa es del conductor. Aunque algunos ciclistas no cumplen las normas, la mayoría no son una amenaza. Si bien en el debate sobre las nuevas políticas está claro que existe un porcentaje importante de la población que tiene importantes recelos sobre el aumento del número de ciclistas.

Con el fin de identificar exactamente cuáles son las fuentes de frustración para los conductores, llevamos a cabo un estudio en 2015 para examinar un rango de veintiséis comportamientos a los que los conductores se tienen que enfrentar a diario, estableciendo una escala de los más frustrantes a los menos frustrantes. Los ciclistas aparecieron en el top cinco de situaciones molestas gracias a "circular dos a la vez por un mismo carril", una práctica habitual entre los cicloturistas periurbano. Esta práctica es legal en muchos países, pero genera una imagen poco positiva del colectivo.

En términos generales, otros comportamientos de los ciclistas (por carreteras generales y autovías, adentrarse por la fila de coches ante un semáforo, cruzar en rojo) no suponen una gran frustración para los conductores. Teniendo en cuenta que los ciclistas apenas representan una amenaza para los viandantes y que no suelen ser la causa de los accidentes con vehículos, ¿puede que los problemas relacionados con los ciclistas sean exagerados?

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