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Nelson Rojas: EL ESPIRITU SANTO

Opinión 01 de noviembre de 2021 Por Nelson Rojas Gutiérrez

PENSAR, DECIR Y HACER

Nelson Rojas [email protected]

 “Fe es creer en lo que no se ve, y la recompensa es ver lo que uno cree.” San Agustín. 

Espiritu Santo


Una de las imágenes más bellas y excelsas, que encontramos de Dios en el Antiguo Testamento, está, no sólo en su obra de la creación del universo, sino en la narrativa de la especie humana,  se nos dice que Dios toma el polvo de la tierra y lo moldea.  Le da forma, así como lo haría un escultor; pero cuando Dios crea a los  seres humanos, no crea una estatua inerte, una pieza que hace del polvo  y la convierte en   barro. 

Dios termina de darle forma, y  trasciende  a  respirar sobre lo moldeado que ha hecho de la tierra. Está escrito que el hombre se convirtió en espíritu viviente. Y en esa narrativa de la creación de la especie humana, Dios respira sobre este barro su propia vida. 

El misterio de la vida es debate permanente. Desde una perspectiva bíblica, se remonta a la fuente del poder divino. El génesis de la vida es Dios el Espíritu Santo. Recuerden lo que Pablo enseña: que en Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. 

Entonces, hay un sentido, en que cada persona en el mundo tiene el Espíritu Santo, no en el sentido redentor (en el sentido salvífico), sino simplemente en el sentido biológico, porque es el autor y el  dador de poder de la vida en sí; para que un pagano, un escéptico ni siquiera pueda respirar sin el poder del Espíritu Santo. 

Entonces, el Espíritu Santo es aquel que genera y sostiene la vida en todas sus formas. Es el que da la vida, el que genera poder o el poder del génesis. Por eso decimos: Padre, Hijo y Espiritu Santo. 

Y aunque la Biblia habla de manera singular y milagrosa de que Cristo fue concebido en el vientre de María a través del poder del Espíritu Santo, en un sentido más amplio, nadie es concebido en el vientre excepto por el Espíritu Santo, porque de nuevo, él es la fuente de poder para la vida. 

En el Nuevo Testamento, también puede ser traducido como viento, respiración o espíritu. Y de nuevo, tenemos un vínculo tan estrecho entre el Espíritu de Dios y el aliento de vida, que no queremos perder.  Por manos de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios entre el pueblo; y estaban todos al unísono, y el pueblo los tenía en gran estima.

Y más y más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellos,  a tal punto que sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, su sombra cayera sobre alguno de ellos.

También la gente de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y todos eran sanados.  Es fantástico observar acerca del ministerio del Espíritu Santo, en lo multifacético que es. 

Él está ahí en la vivificación a la vida espiritual. Él es quien  inspira la Sagrada Escritura. Pero no sólo infunde el registro original de la Biblia, sino que también es Aquel que la ilumina. Nadie conoce la mente de Dios, salvo el Espíritu Santo, nos dice Pablo, en 1 Corintios.

Entonces, el Espíritu Santo nos ayuda a entender la Escritura arrojando luz en nuestras mentes oscuras para ayudarnos a descubrir la verdad. Él nos  convence sobre el pecado y la justicia. Es nuestro Paracleto, ver Juan 14: 25-26, el Ayudante que Cristo prometió dar a su iglesia. Ojo avizor.

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