Nelson Rojas: LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL

Opinión 05 de noviembre de 2021 Por Nelson Rojas Gutierrez

PENSAR, DECIR Y HACER

 Nelson Rojas - [email protected]

 

“La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre nada sobre la mentira como el aceite sobre el agua”. Cervantes.

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Esta escrito: la política es impredecible, difícil, compleja e inexacta; està en todo permanentemente. Mientras en las guerras hay treguas, la política nunca duerme; siempre està al asecho, accionando, buscando; escudriñando la información, las fortalezas y las debilidades de los adversarios u oponentes, en medio de la vorágine, el consenso y el disenso, la diversidad y  los prolegómenos propios de las circunstancias habidas y por haber. 

Se dice que el poder està en la información y en el talante de los liderazgos de avanzada, que no vacilan y  se atreven;  que piensan por adelantado, que tienen una cosmovisión, una lectura, una señal de lo que es inminente, y en consecuencia, repiensan y montan los escenarios; se preparan, debaten en  equipo, y se programan para que nadie los programe, actúan para que nadie los actúe y acuden para que nadie acuda por ellos. 

En otras palabras quienes aspiran el poder político, se centran en planificar, organizar, dirigir, controlar y evaluar todo lo inherente a su organización y a la realidad de todos los factores y aristas  del tiempo político. Es el liderazgo transformacional. Trabajan la política por adelantado, no solo piensan en las elecciones; piensan en el futuro de las nuevas generaciones, son estadistas más que políticos inciertos.Saben escuchar, son empáticos, se hacen querer,  se cuidan de no ofrecer lo que no es cierto de cumplir,  hablan haciendo, toman la iniciativa, aciertan en la toma de decisiones y no pierdan el hilo de la estrategia. 

Los partidos políticos son instrumentos para alcanzar el poder, y de sus filas  surgen los líderes  que pueden aspirar  a cargos de representación popular.

Quienes no logran reunir estas características deben apartarse de la arena política, de cambiar el rumbo y comenzar a trillar las calles, a bañarse de pueblo. En política hay que ser constante y  saber calcular el momento preciso para apuntalar en un proyecto de poder.

Es cuestionable que los partidocrátas han apreciado más sus intereses que la del país que han gobernado. Los déspotas e hipócritas, indolentes en cubierta, con apariencia benevolente, son más peligrosos que el soberbio, que no  teme proyectarse como tal. 

Los líderes políticos del futuro en Venezuela serán aquellos que tomen a tiempo la decisión de rebelarse públicamente contra todo lo que, por principio, sea nocivo para el pueblo.

Anclarse en un partido político cuyo proyecto es económico; con sumas que restan y dividen; con zánganos cuestionados por la corrupción y el ladronismo, que le dieron la espalda al pueblo, es un suicidio político.

El país  requiere de buenos gerentes de la cosa pública, con probidad y liderazgo transformacional. Los partidos cuyas cúpulas responden solo a sus intereses, deberían ser intervenidos,  degradados y execrados, junto a sus adláteres. Venezuela amerita de una nueva política eficaz y paradigmática con un liderazgo transformacional idealizado más que ideologizado, que produzca resultados. Ojo Avizor. 

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