Venezuela no es una estrella más para agregar a una bandera ajena.


La imagen de Venezuela como “estado 51” no es un chiste inocente ni una ocurrencia extravagante. Es la normalización simbólica de una idea profundamente peligrosa: que un país debilitado puede ser absorbido, administrado o rediseñado por una potencia extranjera.

Es cierto que Venezuela atraviesa una tragedia histórica, que injusticia proyecto político se desvío y destruyó instituciones, economía y tejido social.

Pero ninguna crisis convierte a una Nación en territorio disponible.

Los pueblos no pierden su derecho a existir soberanamente porque estén heridos.

La pobreza no elimina la independencia.

El colapso no borra la historia.

Venezuela no nació para ser protectorado de nadie. Es una República fundada en luchas de independencia, no una franquicia geopolítica ni un botín petrolero.

Querer reconstruir el país no puede significar aceptar la desaparición simbólica de la Nación misma.

Porque una cosa es cooperar entre Estados.

Y otra muy distinta es celebrar la idea de dejar de ser uno.

 Ésa es mi respuesta a los usuarios de esta red que me preguntaron directamente sobre la imagen y a la cual respondo con otra, igual de provocadora. No dirigida en particular contra nadie, sino como un mensaje directo al inquilino de la Casa Blanca…

MADM 

Colombia mayo 2026

Deja un comentario

Recent posts

Quote of the week

"People ask me what I do in the winter when there's no baseball. I'll tell you what I do. I stare out the window and wait for spring."

~ Rogers Hornsby