
Por más de dos décadas el Banco Central de Venezuela ha sido no sólo la mayor caja negra de la finanzas públicas en el país, sino también una herramienta utilizada ampliamente para el saqueo de activos del tesoro nacional, según evaluaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Pero ahora la contratación de varias firmas de auditoría internacional por parte de Washington en coordinación con el interinato, podría destapar los fantasmas ocultos, los esqueletos de la enorme corrupción chavista que aún sobreviven dentro de la institución.

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